Óscar Hoya y Pedro: un gran dúo en Ultrail La Covatilla

Mí carrera empezó el día que me enteré que Heras organizaba una ultra por la zona de Bejar, la cara que se me puso 😀 fue muy diferente a la de mí mujer 😡, yo pensé, no me la puedo perder, ella pensó, puff, no se la va a perder y me va a tocar a mí, aguantarle, muy parecidas las frases, pero muy distintas según quien las piense 😂. Llegaron los entrenos, los madrugones, pero había que hacerlos para poder superar la carrera que nos tenía preparada el señor Heras. La semana de la carrera pensé en la dieta, y al final casi no la hice, comí lo que me pareció y por los resultados salió bien. El viernes cuando fui a buscar el dorsal, empezaron los nervios, en la charla que tuvimos por la noche se acentuaron y la noche fue malísima, apenas dormí. Me levanté animado, ilusionado,con unas ganas locas de correr y en cuanto mí buen amigo Pedro me vino a buscar, supe que ya no había vuelta atrás, esto iba en serio, muy enserio, 82 km con un desnivel positivo de 4900 m y un recorrido pensado para expertos, que iba a hacer un pardillo de 44 años que lleva poco más de 4 años metido en este mundillo de las carreras de montaña. Empezamos a saludar a corredores que hemos conocido hace poco, a otros viejos conocidos de salir con ellos a correr, se les notaba nerviosos como a nosotros, pero todos lo disimulábamos diciendo, que frío hace (la verdad es que lo hacia). Nos acercamos a la linea de salida y a los primeros que me encuentro, son a dos buenos amigos, Antonio Bogallo y Angel Miña, nos fundimos en un abrazo que me da una emoción especial y aún más fuerzas que  las que llevaba. Empiezo a ver a más gente que ha madrugado para animarnos, que campeones son, con lo bien que se estaría en la cama y hay están dándonos su apoyo y ánimos MUCHAS GRACIAS, vosotros hacéis grande esto. De repente aparece la de cara 😡del principio de la historia con los peques Nacho (súper despierto y Adrián , súper dormido ) los ojos se me humedecen y no del frío, los abrazo, les doy un beso y pienso para mí: “la voy a terminar por vosotros”. Sin apenas tiempo de despedirme, beso a mí mujer y empiezo la aventura.

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Dan la salida, vamos por todo el ancho de la carretera escoltados por la policía, te sientes importante, poderoso, pero vuelves a la realidad en la primera rampa durísima de los pinos, en fila de a uno, nadie habla, sólo se oye la respiración de todos los corredores, alumbrados por el frontal del que viene detrás. Los primeros comentarios que oigo son muy negativos, menuda cuesta y acabamos de empezar, nos quedan 81 km  y ya vamos con la lengua fuera, puff, empiezan los primeros comederos de cabeza, mis compañeros Pedro y Juanfran no dicen nada, yo les animo, me miran y ni me contestan, sólo resoplan. Terminamos esa durísima rampa y empezamos a correr hasta la carretera de Navacarros, pasando primero por la cuesta más dura de Candelario. Empieza la subida al pico del águila, primer test importante para ver como vamos, Pedro va el primero tirando de Juanfran y de mí, el ritmo es bueno para Pedro y para mi, pero no tanto para Juanfran que nos dice que vamos demasiado rápidos. Coronamos el pico del águila con el calor que nos dan los aplausos de al menos 50 valientes que nos animan, pero muertos de frío, un aire fortisimo y una temperatura bajo cero, el suelo estaba duro y la hierba algo blanca ( y yo en calzonas y con poca ropa en la parte de arriba, se nota que estoy casado con una de Bilbao 😂). Llegamos al avituallamiento de La Covatilla y nos tienen que dar de comer y de beber, llevamos las manos heladas. Empezamos a correr y pronto coronamos la cima de la sierra, más frío y más aire, se notan los 2300 m. de altura. Empezamos a descender entre piedras a las lagunas, con mucho hielo en las piedras, que hace más difícil todavía el ya complicado descenso. De repente dos extraterrestre nos pasan, son Álvaro García y Roberto Heras, dos buenos amigos, los animamos y se pierden de vista en un instante, son de otro mundo. Enseguida echo en falta a otro buen amigo, Alfredo Gil, y les comento a Pedro y Juanfran que me parece muy extraño que no vaya con ellos, claro, después nos enteramos que se había retirado (que pena). Llegamos a la Central de Solana, después de un accidentado descenso, donde vimos bastantes caídas y perdidas de zapatillas por la gran cantidad de barro que había. En el avituallamiento nos encontramos a nuestro amigo Martín (el Gorri ) que esta allí de voluntario,se alegra al vernos y nos dice que vamos muy bien, nos acompaña un rato en la durísima subida hasta la laguna de solana, este trozo hasta la cima de Talamanca yo le tenía pánico, es una subida bestial, durísima, técnica y lo peor, muy larga.Yo sabía que este era el punto clave de nuestra carrera, según como lo pasáramos, tendríamos éxito o no en la ultra.
La verdad es que se nos dio mejor de lo que yo esperaba  y cuando nos encontramos a nuestra amiga Merce todavía mejor, nos fue guiando, hablando y explicando cosas de la subida de arroyo Malillo ( que es como se llama este trozo tan duro) y la verdad es que casi me parecía que íbamos cuesta abajo (es broma, aquello parecía el Everest ). Una vez que coronamos, me encontré a cuatro locos que nos animaban entre comillas, que mala cara lleváis, os han adelantado un montón de gente, pues anda que no os queda, daban ganas de tirarles unas piedras de las muchas que teníamos a nuestro alcance, pero había que contenerse, eran buenos amigos, pero con poca psicología, yo le eche la culpa al frío, me dije, a estos se le han helado las neuronas (Miguel, Javi, Emilio y otro que no conocía) les dimos las gracias por las palabras de animo (para que nos retiráramos 😡) y seguimos rumbo al Paso del Diablo y al Torreón. Le dije a Pedro que aumentara el ritmo, que allí empezaba nuestra carrera, y Juanfran seguía diciendo que íbamos muy rápido 😂🏃 . Ahí si empezamos a ir rápidos. La llegada hasta el siguiente avituallamiento se nos hizo eterna, nos quedamos sin agua y cada vez que preguntábamos a un voluntario su respuesta era la de un robot, en 20 m. llegáis al avituallamiento, mentira y gorda 😢 esos 20 m. en realidad fue una hora que pasamos bastante mal. Estuvimos corriendo un montón de km hasta que llegamos al Corral de los Lobos de La Garganta, y allí vi a mis peques, con mi mujer al frente 😡😘. Momentazo

Momentazo de carga de energía, no lo sabéis vosotros bien, ahora Juanfran si tenía razón, íbamos rápidos y tanto que le dejamos atrás. Llegamos a Hervas muy fuerte los dos, ya estábamos adelantando a gente y eso era buena señal. Comimos algo, nos cambiamos de camiseta (me puse la de Puerto Trail Running, en honor a mis compis del equipo de Puerto) y tiramos en dirección a otra durísima subida que hay entre Hervas y la Garganta. El ritmo de Pedro era buenisimo, adelantamos en ese tramo tan duro a 5 corredores y uno de ellos se  nos engancho, sin decir nada se nos puso detrás, si corríamos, corría, si andábamos, andaba, pero no decía nada, yo miraba a Pedro y nos reíamos. Era un poco molesta la situación, así que en una de estas arrancadas, paradas, alargué el brazo hacía atrás le cogí de la mano y le puse a nuestra altura, me miró, se rió y le adoptamos. Se llamaba Paco y era un sevillano muy majo, durante los últimos 30 km nos acompañamos los tres, he hicimos la carrera más amena. Llegamos a la Garganta y nuestros buenos amigos Luismi y Raúl (paporros) estaban en el avituallamiento esperándonos, nos dieron de comer y beber, nos despedimos de ellos y nos dirigimos en un espectacular y rápido descenso a Baños de Montemayor. En una de sus calles por donde buscábamos el avituallamiento me encontré a mis padres esperándome (otro gran momento de emoción para mi). Otro momento que marcó la carrera, fue la salida de Baños, Pedro había ido tirando el primero casi toda la carrera, y ya se le notaba cansado, entonces tomé la cabeza del triplete y puse un ritmo muy fuerte, Puerto estaba a tiro de piedra y eso me daba una fuerza especial. Tuve que esperarlos, animarlos, reñirles, pero era un momento clave, se estaban viniendo abajo los dos, yo creo que se acordaron de mí madre y de mis antepasados, pero había que hacerlo, por ellos y por mí. Llegamos a Puerto y aquello fue una pasada, había medio pueblo allí, animándonos, mimándonos, aplaudiendonos, aquello olía ya a meta.

Sin parar mucho y agradeciéndole a la gente sus ánimos, nos pusimos a subir Peña Negra (mi segunda casa 😂), hice una subida prácticamente a 4 patas, piernas y riñones a muerte. Adelantamos a dos corredores y Pedro y Paco no decían nada, yo les preguntaba que como estaban y apenas me contestaban. Les estaba apretando al máximo pero era ya el último esfuerzo. Coronamos exhaustos los tres, pero con una sonrisa de ya está hay Béjar. Hacemos un descenso vertiginoso, con la luz de los frontales que no nos dan casi luz de como bajamos, Pedro se cae, yo casi le pateo y Paco se echa las manos a la cabeza. No puede ser, nos quedan 3 km y estamos por los suelos, Pedro se queja y yo de una fuerte voz le hago que se levante y tire para abajo como alma que lleva el diablo 👺👹. Oímos ya la música, oíamos a Depa, ya era nuestra la ultra, veo al fondo a Nacho y Adrián que vienen a nuestro encuentro, Nacho le da la mano a Pedro, yo a Adrián y con ellos cruzamos la linea de meta. Paco en un bonito gesto se queda atrás con su  hija y entra separado de nosotros. Nos fundimos los tres en un abrazo, lo habíamos conseguido. Después abrazos, besos ,con amigos , familiares y nos vamos a cenar. Pedro me mira yo le miro, y le digo SI PEDRO LO HEMOS HECHO .No nos entra ni la comida, ni la bebida, estamos llenos de coca cola por dentro, que es prácticamente lo que hemos bebido y comido en casi 14 h. De repente se acerca un corredor y nos pregunta que si somos Pedro y Oscar, le decimos que si, nos da las gracias, es el hermano de Paco, gracias por cuidarle nos dice, aparece Paco, con su mujer, su hija y su madre, todos nos dan las gracias, que gesto tan bonito tuvieron con nosotros esta familia sevillana (viva Sevilla y olé 💃💃💃). Detalles que marcan a la gente, gracias Paco a ti y a nos tuyos por esto.Esta es mi crónica de una carrera que me ha marcado por muchos motivos.GRACIAS A TODOS POR LOS ÁNIMOS QUE ME DISTÉIS 😘😘.

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Un comentario sobre “Óscar Hoya y Pedro: un gran dúo en Ultrail La Covatilla

  1. Después de leer la crónica que escribí, tengo que añadir un comentario que se me pasó poner y es el agradecimiento especial a Cristina, mi mujer. Aunque al principio de la historia ella no era partidaria de que yo corriese esa carrera, el día de la ultra se portó de 10. Levantó a los niños a las 6 de la mañana para que fueran a verme salir, estuvo toda la mañana pendiente de la aplicación del móvil que teníamos en la carrera para saber en todo momento donde estaba (por cierto, funcionó bastante mal la aplicación) en cuanto hubo posibilidad de acceder con el coche hay estuvo, con los niños animandonos en todos los avituallamientos. Informó como una reportera a todos los que estabais pendientes, de por donde estabamos.Se portó como una campeona. Por eso y muchas más cosas, GRACIAS POR ESTAR AHÍ CRISTINA.

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